sábado, 17 de noviembre de 2007


Muero porque he Nacido,
Muero porque Vivo,
porque he vivido.
Y para tan dulce Muerte
sólo he sido concebido.


Muero así, de tal suerte
que es más Vida mi vida
con mi Muerte.


Y percibo:
cálido rumor de Raíces
subiendo lentamente.
Y desde mi Raíz asciendo
hasta mi Muerte.
Y veo:
la flor absurda de mi vida
y otra Rosa floreciendo.
Y es mi Muerte
un Nuevo Nacimiento.


Sin carne ya
ni huesos
adónde aferrarme,
caigo gloriosamente
para no levantarme jamás.


He Muerto, Dios Mío,
por fin ha Muerto
el insaciable Enemigo!

"Manuel Monasterio"


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