domingo, 18 de noviembre de 2007

A la Luna me refiero.


Reconocerás la Luna
cuando la calma de tu alma
susceptible de ilusiones,
no distinga ya, entre perlas
y pompas de jabones.


Será entonces,
cuando la dichosa calma
que tu mente ostenta,
se sentirá confusa
sin darse cuenta.


Cuando a este punto
hayas llegado,
no quedarán dudas,
que sobre la Luna
estás parado.


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